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Menopausia

La perimenopausia es el período de tiempo antes y después de la menopausia. Es una edad en que se producen grandes cambios hormonales, a los que la mujer se irá adaptando poco a poco, como en un proceso de metamorfosis, hasta salir convertida en muchas ocasiones en una mujer distinta.

 

En nuestras manos está que ese cambio sea positivo.

 

También se la denomina climaterio, que en griego significa "tránsito difícil", y que nos informa de lo que en gran parte de las mujeres puede ser esta etapa de la vida, que puede durar hasta 15 años.

Comienza siempre varios años antes de la menopausia o cese de las menstruaciones, con alteraciones hormonales que se pueden traducir en ciclos anormales, sea con hemorragias o con faltas de menstruación en algunos ciclos (con el consiguiente susto, por miedo a una enfermedad ginecológica o a un embarazo no esperado).

 

La menopausia se produce cuando los ovarios dejan de tener folículos, y, por tanto, dejan de formar óvulos. Los estrógenos bajan a niveles mínimos, así como otras hormonas que segrega el ovario, y cesan las menstruaciones.

 

 

 

Los Síntomas

¿Qué se puede hacer?

Terapias

 Pueden aparecer síntomas nuevos o agravarse los que ya hubiera: sofocos, insomnio, cansancio, irritabilidad, alteraciones emocionales, llanto fácil, sentimientos de desvalorización, pérdida de la identificación con la propia imagen física o psíquica, estados de tristeza injustificada, un no reconocerse con la que se era antes, con reacciones desconocidas, con un cuerpo que va cambiando.

 

Y todo esto inquieta y asusta, pese a ser natural y a haber existido siempre, porque simplemente no se está preparada para ello. Y asusta aún más en este momento y en esta sociedad, donde el culto a la belleza, al cuerpo, el mito de la "eterna juventud", nos está bombardeando continuamente, haciéndonos creer, a veces a niveles muy inconscientes, que estamos perdiendo algo importante.

 

Y, si bien es cierto que algo se está perdiendo, deberíamos también tener la certeza de que algo muy importante se está ganando, dependiendo de la actitud con que abordemos esta etapa de cambio y de crisis.

 

Toda crisis es una oportunidad, y cada mujer debería prepararse para esta transformación y para salir de ella con una identidad más reforzada, con deseos bien definidos de lo que realmente desea en la vida y que aún puede lograr, y, sobre todo, una aceptación personal. Es decir, encontrarse a gusto en su propia piel, en su propia imagen y en su actitud vital, y ser en definitiva - y de ello se trata - un poco más feliz.

En primer lugar, tomar conciencia de lo importante que es la prevención, y aprender a cuidarse cuanto antes: tendremos la menopausia, al igual que la vejez, que nos hayamos ido labrando a lo largo de la vida.

 

Lo importante es adoptar hábitos de vida saludable:

 

• Comer sana y equilibradamente, hacer ejercicio, dormir bien

• Abandonar hábitos nocivos como el tabaco o el alcohol

• Trabajar por un equilibrio psico-emocional

 

En segundo lugar, corregir los síntomas molestos que vayan apareciendo, si los hay, y prevenir las alteraciones de que podamos padecer -como la osteoporosis o las enfermedades cardiovasculares- cuando haya riesgo por origen familiar o por características propias.

Hay muchas formas de terapia, y cada mujer debe recurrir a aquella con la que mejor se identifique. Entre otras podemos señalar los tratamientos convencionales con homeopatía, la fitoterapia, la dietética, la hormonoterapia.

 

Son eficaces también:

 El yoga y el tai-chi como ejercicios que producen efectos en el campo físico, aumentando la elasticidad, el equilibrio, la relajación y la fuerza muscular, actuando también en la esfera de lo psico-emocional.

 

La psicoterapia ayudará a colocarse en una posición positiva en esta etapa o a superar la inseguridad, los miedos, los problemas de pareja, con los hijos, sexuales o laborales.

 

El arte-terapia, que utiliza el arte como forma de desarrollar la creatividad para aplicarla a cualquier aspecto de la vida.

Y otras muchas formas de terapia que física y psíquicamente nos ayudarán a transitar por este proceso de cambio, aprendiendo a cuidarnos mejor, a tener un proyecto de vida más claro, si es necesario, y mayores posibilidades de estar bien con nosotras mismas y secundariamente con los demás.